Ignacio Estaregui: “Justi&Cia no es un modelo que se pueda repetir”

Ignacio Estaregui (1978) es un zaragozano de cuna que estrenó en 2014 su primera película, “Justi&Cia”. Antes había realizado 4 cortometrajes y había completado su formación en la London Film Academy.  

“Justi&Cia” es uno de los últimos milagros del cine español, ya que se sacó adelante con un presupuesto ínfimo. Además es la última película en la que el actor Álex Angulo participó antes de su trágica muerte en julio del 2014.

¿Te acuerdas del día en el que dijiste “vamos a sacar adelante “Justi&Cia”?

Me acuerdo perfectamente. De hecho tengo en el salón de mi casa un sofá en el que me suelo sentar. Recuerdo estar ahí y decirle a mi mujer (Gloria Sendino, directora de producción de Justi&Cia) “vamos a hacer la película nosotros”. Por suerte el proyecto salió adelante y hoy detrás del sillón está el poster de la peli.

¿En ese momento de tu vida se dieron todos los condicionantes para que os lanzarais?

La historia ahora es sencilla. Trabajaba en una productora en Zaragoza en la que estuve 6 años y de la noche a la mañana nos echaron a todos a la calle. En el paro se ve todo diferente. Tomas conciencia social y de repente te das cuenta que mañana puedes ser tú el que no puedes pagar el alquiler. Fue en ese momento en el que me propuse invertir todo lo que tenía en este sueño. De ahí vino la idea de la película. No es una idea que yo tuviese antes y estuviera moviendo, sino que a raíz de quedarme en paro y tomar conciencia de lo que estaba sucediendo a mí alrededor, tuve la idea y dije “para adelante”.

¿Cómo encontrasteis a Hovik Keuchkerian, el actor que da vida a Justino?

A esta pregunta siempre respondo de la misma manera y es que Tom Selleck iba a ser Indiana Jones. Hoy en día no podemos imaginar otro Indiana Jones posible que no sea Harrison Ford.

Cuando estábamos escribiendo el guión (lo escribieron Enrique León y Borja Monclús en base a la idea original de Ignacio Estaregui) pensábamos en otros actores. En un principio iba a ser Julián Villagrán, porque lo identificábamos como el Quijote, que siempre ha sido una de las referencias. Villagrán no pudo ser por agenda. No lo veíamos nada claro hasta que un amigo me habló de Hovik Keuchkerian. La verdad es que yo no había oído hablar nunca de él. Llegué a casa, vi los monólogos de Hovik y vídeos personales suyos, de entrevistas. Ahí fue cuando me di cuenta de que él era el único Justino posible. Esa misma noche le mandamos la propuesta económica y el guión y al día siguiente nos dijo que sí.

¿Fueron Hovik Keuchkerian y Álex Angulo piezas clave para sacar el rodaje adelante?

Tanto Hovik, como Alex y los actores de reparto entendieron a la perfección el tipo de proyecto en el que se estaban metiendo. Una peli de bajo presupuesto, con gente primeriza detrás. Desde el primer momento se notó que se volcaron de una manera extra. A Hovik y Alex siempre debo agradecerles que se echaran el rodaje a las espaldas más de una vez.

Justi&Cia desprende química entre la pareja de actores protagonistas, Hovik Keuchkerian y Álex Angulo ¿Visteis este buen entendimiento desde las primeras pruebas de cámara?

Había química fuera, entre ellos, porque cuando terminaban de rodar muchas tardes se iban juntos, y la había dentro del rodaje. Eso se palpaba y aunque suene a tópico es verdad que no pasa muchas veces y aquí pasó. De hecho yo soy bastante crítico con mi trabajo y sé que uno de los mayores aciertos fue encontrarlos a ellos como pareja.

Para ti que has podido trabajar con él, ¿ha sido Álex Angulo uno de los mejores actores de nuestra generación?

Sin lugar a duda. Todo el mundo lo dice pero es que en este caso es verdad, como actor era indiscutible, una pasada. Cada toma la hacía diferente, para ofrecer un abanico de opciones para que pudieras elegir… Álex te lo decía, “ahora te la voy a dar así”. Pero es que como persona no había otro igual. En este mundillo, que no todo es transparente, encontrarte de repente con alguien que nos dio la mano en este viaje iniciático fue una pasada. Sentirte tan mimado por alguien a quién admiras le da un valor brutal a todo lo que estábamos haciendo.

Uno de los emplazamientos que desprende magia en la película es esa furgoneta negra, la Nissan Vanette, ¿la conseguisteis con facilidad?

Sólo había una furgoneta. Fue mi hermano desde Zaragoza hasta Ourense para comprarla porque era el modelo que nosotros buscábamos y la tuvimos que pintar nosotros en negro mate para que tuviese ese aspecto que buscábamos, que al fin y al cabo era el de un personaje más, la carboneta, no sólo un vehículo. Un día se rompió la llave dentro y al día siguiente la necesitábamos poner en marcha. En ese momento se nos cayó el mundo porque no teníamos otra furgoneta, pero por suerte lo solucionó producción.

¿Cuáles fueron para ti esos días de rodaje en el que se vivió un clima especial gracias a Álex y Hovik?

Rodar fue bastante duro. Fueron 28 días de rodaje repartidas en 5 semanas y los últimos 14 días de rodaje fueron sin descanso. Un rodaje es un gran hermano. La gente se va cansando y la verdad que al final fue duro y queríamos terminar… aunque yo hubiera estado rodando todos los días de mi vida, pero entiendo el cansancio.

Hubo muchos momentos, algunos malos, pero recuerdos dos por encima del resto. Uno es cuando Ramón (Álex) le enseña a Justino (Hovik) las chaquetas de Justi & Cia, porque era el germen. Esa secuencia de rodaje fue muy especial porque fue lo primero que pensé una noche que no podía dormir. De repente ver como se materializa en imágenes es bestial. Imagino que será como ver una impresora 3D en marcha. Ver como se convierte en real una idea fue un momento brutal.

El otro gran momento fue el último plano de la peli (el amanecer en la Línea), que coincide con el último día de rodaje. Fue mágico por lo que estaban viviendo ellos como personajes, pero es que luego además suponía el final, la liberación. Habíamos pasado mucho juntos en un muy poco tiempo. Dijimos corten y Álex y Hovik se fundieron en un abrazo y lloraron los dos. Fue una pasada.

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¿Dudasteis con el tono que le queríais dar a la “Justi&Cia”?

Esta fue una de las grandes dudas en cuanto a lo conceptualización de la película. Tenía claro lo del justiciero, por esa mezcla entre el Quijote, “Thelma & Louise” y “V de Vendetta”, pero el tono fue lo más difícil de conseguir, porque es un tema suficientemente duro que estamos viviendo todos. Corrimos para ser los primeros para hablar de ello por cómo estaba la situación, pero todo sigue igual. A veces me arrepiento de haber corrido tanto, porque la peli hubiera estado más cuidada.

En definitiva el tono era lo más difícil. Nos podíamos haber ido por lo Tarantino, con ese tipo de secuencias alocadas. También podíamos haber ido por la comedia pura y dura, y tal vez hubiéramos tenido mayores licencias. Pero teníamos claro que el drama absoluto era lo primero que queríamos descartar, porque ya está la gente sufriendo bastante como para ahondar por ahí. Quedó ese híbrido de comedia y drama en el que si entras está bien. Desde la distancia a veces pienso que nos teníamos que haber ido más por uno o por otro.

¿Cómo recuerdas la experiencia global más de dos años después?

El tagline “Tú lo has pensado. Ello lo han hecho” no deja de ser uno de los subtemas de la peli y es también un poco lo que nosotros vivimos para hacerlo. Llamamos a mil productoras, a ninguna salía… la típica historia en este país, porque es verdad que es muy difícil que te hagan caso, ¡pues vamos nosotros a por ello!

No te voy a engañar. Me queda la sensación de que si hubiéramos trabajado un poco más, con más tiempo… Fue meteórico. Estamos hablando que desde que tuve la idea hasta que estaba gritando acción pasaron sólo 6 meses. En 6 meses se escribió y se pre-produjo. Esa inmediatez trajo cierta frescura al proyecto. Lo uno por lo otro.

En definitiva es una satisfacción personal enorme. No sé si tendré la suerte de hacer más cosas, espero que sí, pero como mínimo ya lo hemos conseguido una vez. Estoy tranquilo.

¿Te atreverías a hacerlo ahora igual?

Ahora tengo una niña y el siguiente proyecto es fruto de todo lo que hemos aprendido con “Justi&Cia”. Hasta que no tengamos la mayor parte del presupuesto no empezamos. Con “Justi&Cia” fue una locura. Decíamos “¿y la pasta? Ya la encontremos”. Era todo sobre la marcha, haciendo pitchings, convenciendo a gente…

Fue el viaje de mi vida, pero no es un modelo que se pueda repetir. “Justi&Cia” no puede servir como ejemplo. Pero también tengo la sensación de que no se hubiera podido hacer de otra manera. Era la única manera en la que se tenía que hacer.

¿Cuáles son los pasos diferentes que estáis tomando en el nuevo proyecto para intentar tener una mayor seguridad económica?

Hay que dimensionar bien un proyecto. Hemos pasado de los 250.000€ de “Justi&Cia” a casi 1.500.000€ en este nuevo proyecto. Sabes dónde te metes porque ya tienes la experiencia previa de otro proyecto y hemos aprendido como se hacen las cosas en el cine. No puedes echar a andar sin una distribuidora y sin un agente de ventas. Son figuras que tienen que estar desde el comienzo y que no nos pase como estuvo a punto de pasar, que hicimos la peli primero y luego no encontrábamos distribuidora.

Hemos aprendido a hacer las cosas como se hacen de una manera estándar. Si hay una tercera ya decidir si queremos volver a la locura o seguir por el camino industrial.

¿Gracias a “Justi&Cia” tenéis una mayor visibilidad a la hora de que os escuchen las productoras y los agentes del sector?

Es difícil valorar. Tengo la sensación de que la peli no hizo el ruido que nosotros esperábamos. Aquí en Aragón sí. Es donde nosotros vivimos y donde vamos a empezar a rodar la siguiente. Aquí sí que se ha abierto un camino. Pero fuera de Aragón no hizo el eco que hubiéramos esperado.

¿Qué otras lecciones has aprendido con “Justi&Cia”?

Las productoras en España aunque sean grandes no son majors americanas. No es una industria que funcione con un engranaje perfecto. Por muy grande que sea una productora llevan dos o tres películas al año. Aunque te conozcan y te respeten porque has hecho una peli es muy difícil entrar en esos círculos.

Pero en definitiva podríamos hacer dos cosas, sentarnos en el sofá y quejarnos, o bien lo contrario. Yo no soy un troll de la vida. A mí lo que me interesa es ver que hay que hacer e ir a por ello.

Para terminar, ¿cómo ves el futuro más cercano?

Somos Quijotes a la fuerza. Pero yo veo la vida de un modo bastante positivo, por lo cual es una señal de que tienes que seguir haciendo tu propio camino. Es la conclusión que saco de toda esta experiencia.

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